¿Porqué Prefiero Aislamiento a Intimidad?

Cómo deshacerse de los bloqueos que tenemos a la intimidad y poder construir relaciones inspiradoras y agradables.

“¡Oh, queridos amigos corintios! Les hemos hablado con toda sinceridad y nuestro corazón está abierto a ustedes. No hay falta de amor de nuestra parte, pero ustedes nos han negado su amor. Les pido que respondan como si fueran mis propios hijos. ¡Ábrannos su corazón!

2 Corintios 6:11-13 NTV

En este pasaje, Pablo describe su corazón por los discípulos en Corintia. Estaba tratando de amarlos y crear relaciones íntimas con ellos, pero este deseo no era recíproco. Los estaba alentando a que dejaran de preferir el aislamiento y comenzarán a responder con intimidad.

Hay algunos puntos en esta escritura con los que Pablo nos desafía. En este estudio, desglosamos tres de ellos:

  1. Identificar nuestros bloqueos a la intimidad
  2. Sobrepasar el miedo a mostrar afecto
  3. Aclarar nuestro corazón para dar espacio a otros

1. Identificar nuestros bloqueos a la intimidad

Todos tenemos bloqueos a la intimidad. Estos son los deseos internos y los motivos que nos llevan a aislarnos en vez de buscar intimidad en nuestra vida. El aislamiento suena como una palabra fuerte, pero todos tenemos formas en que lo hacemos todos los días.

Cuando elegimos no ser honestos en cuanto a lo que hacemos o cómo nos sentimos,
nos estamos aislando. Cuando preferimos ver otro programa de televisión más en vez de hablar con alguien, nos estamos aislando. ¿Pero, porqué lo hacemos?

“El que vive aislado busca su propio deseo, contra todo consejo se encoleriza.”

Proverbios 18:1 LBLA

Cuando escogemos el aislamiento en vez de intimidad, según la Biblia, es porque hay un deseo de egoísmo (bloqueo a intimidad) que lo guía. Solo podemos superar estos “bloqueos” cuando los identificamos.

“No amen a este mundo ni las cosas que les ofrece, porque cuando aman al mundo no tienen el amor del Padre en ustedes”.

1 Juan 2:15 NTV

Esta escritura define tres bloqueos que nos llevan al aislamiento de Dios y de nuestros amigos.

El orgullo (cuando todo el tiempo queremos las cosas “a mi manera”). Nos detiene a crear intimidad porque queremos ser autosuficientes en vez de ser influenciados. Superamos este bloqueo cuando aprendemos a admirar a Dios, a otras personas y cuánto necesitamos a ambos. (1 Corintios 12:21)

El egoísmo (cuando queremos todo para nosotros). Detiene la intimidad porque no hay espacio para Dios ni otras personas al estar consumidos en nosotros mismos. Lo podemos superar desarrollando compasión, comprensión y teniendo un propósito más allá de nosotros mismos. (2 Corintios 1:6)

La alabanza (cuando queremos aparentar importancia). Detiene la intimidad porque estamos tan enfocados en cómo somos vistos que vivimos por la atención y la posición. Podemos superar este bloqueo sólo cuando nuestra satisfacción y seguridad vienen de Dios y no de las personas. (Salmos 90:14)

Preguntas de Reflexión:

  • ¿Cómo ve usted estos bloqueos a la intimidad en su vida? ¿Con cuál se identifica más?
  • ¿En qué área específica de su vida se ve escogiendo estos bloqueos en vez de escoger intimidad con Dios, en su matrimonio o con sus amistades?

2. Sobrepasar el miedo a mostrar afecto

Muchos de nosotros hemos tenido experiencias de rechazo, fracaso y dolor en nuestras relaciones. Aunque sea tentador estar en aislamiento por estas experiencias dolorosas, necesitamos sobrepasar el miedo a mostrar afecto si verdaderamente queremos buscar intimidad.

“De esta manera se hace realidad el amor en nosotros, para que en el día del juicio tengamos confianza; porque nosotros somo en este mundo tal como Jesucristo. Donde hay amor no hay miedo. Al contrario, el amor perfecto echa fuera el castigo. Por eso, si alguien tiene miedo, es que no ha llegado a amar perfectamente. Nosotros amamos porque él nos amó primero”

1 Juan 4:17-19 DHH

El miedo es un motivador poderoso para mantenernos en un lugar “seguro” emocionalmente. No queremos arriesgarnos al rechazo ni al dolor.

Da miedo mostrar a las personas cuanto los amamos, cuánto deseamos estar cerca o incluso cuánto los apreciamos y admiramos. Esto es porque al dar nuestro corazón nos deja vulnerables y abiertos al rechazo. Es fácil aferrarnos a este miedo inclusivo cuando no tenemos ningún motivo que lo confirme.

Dios es el único que puede darnos la confianza para superar este miedo. Cuando
sabemos que somos aceptados y amados por Dios, tendremos el valor de mostrar
nuestro amor a cualquiera. Como dice en 1 Juan 4:19, “amamos porque él nos amó
primero”.

Así que podemos decir con confianza: “El Señor es mi ayuda; no temeré. ¿Qué me puede hacer el hombre?”

Hebreos 13:6 DHH

Cuando sabemos que Dios está con nosotros, el rechazo de las personas no nos desestabiliza. Somos capaces de entender que las otras personas son simplemente como nosotros, con miedo a la intimidad. Como ya tenemos el amor inquebrantable de Dios, podemos libremente dar nuestro corazón y ser amados.

Preguntas de Reflexión:

  • ¿Cómo es que el miedo lo hace aislarse de sus relaciones?
  • ¿En cuáles relaciones ha tenido miedo de mostrar afecto?

3. Aclarar nuestro corazón para dar espacio a
otros

Por último, si vamos a construir relaciones con intimidad, tenemos que hacer espacio en nuestro corazón para amar más.

“Los malvados son demasiado orgullosos para buscar a Dios; parece que piensan que Dios está muerto.”

Salmo 10:4 NTV

La Biblia nos enseña que cuando somos orgullosos, invertimos tanto tiempo pensando en nosotros mismos que no hay espacio para Dios. Si ni siquiera tenemos espacio para Dios, con seguridad podemos asumir que no habrá mucho espacio para nadie más.

“Basado en el privilegio y la autoridad que Dios me ha dado, le advierto a cada uno de ustedes lo siguiente: ninguno se crea mejor de lo que realmente es. Sean realistas al evaluarse a ustedes mismos, háganlo según la medida de fe que Dios le haya dado.”

Romanos 12:3 NTV

Para hacer espacio a Dios en nuestro corazón, debemos liberarnos de la autopromoción y propia importancia. Esto puede ser difícil porque mucha de nuestra propia seguridad recae en cómo nos vemos y el sentimiento de ser importantes.

La verdadera confianza se da cuando dejamos de poner valor en lo que hacemos, y en su lugar creer en lo que Dios puede hacer.

“Así que humíllense ante el gran poder de Dios y, a su debido tiempo, él los levantará con honor. Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes.”

1 Pedro 5:6-7

No tenemos que cuidarnos. Dios nos cubre las espaldas. Cuando oramos y dejamos esas preocupaciones, miedos y ansiedades con Dios, abrimos campo a él quien a su vez podrá infundir amor en nuestros corazones hacia los demás.

Preguntas de Reflexión:

● ¿A cuales preocupaciones, ansiedades, y miedos está aferrado?
● ¿Quién lo necesita para dar cuidado y alivio de estrés y ansiedades?

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